Mientras el mercado cripto atraviesa una tendencia bajista sostenida desde septiembre de 2025 —con casi dos billones de dólares salidos del mercado en ese periodo— hay una criptomoneda que está rompiendo sus propios récords históricos. Bitcoin Cash (BCH) cerró febrero con un dato que no se había visto desde su separación de Bitcoin en 2017: el valor promedio de transacción en su red superó los dos millones de dólares. El año pasado, ese mismo indicador rondaba los 20,000 dólares. Es un incremento de cien veces en doce meses.
Según datos publicados por BeInCrypto esta semana y confirmados por Bitinfocharts, este es el máximo histórico en ese indicador desde que BCH nació como una bifurcación de Bitcoin. La señal importa porque los registros históricos muestran que los picos en el valor promedio de transacción suelen preceder a grandes rallies de precio, como ocurrió en 2018 y en 2021.
Qué explica este comportamiento atípico
El aumento en el valor promedio de las transacciones apunta a un perfil específico de operador: los llamados whales, es decir, los grandes inversores que mueven volúmenes altos. Cuando el ticket promedio de una transacción escala de forma tan pronunciada, no son los usuarios pequeños quienes están operando. Son posiciones institucionales o de inversores de alto patrimonio que están acumulando o redistribuyendo. En un mercado bajista general, que los grandes jugadores estén activos en BCH es una señal que no pasa desapercibida para los analistas.
Al mismo tiempo, el indicador llamado BCH Dominance —que mide la capitalización de Bitcoin Cash como porcentaje del mercado global de criptomonedas— subió de 0.25% a 0.48% desde septiembre pasado. Esto significa que, mientras el capital salía del mercado cripto en general, una porción de ese capital se estaba quedando en BCH o migrando hacia él. El precio se ha mantenido en torno a los 560 dólares durante varios meses consecutivos, mostrando una estabilidad relativa notable en un entorno de alta volatilidad.
El upgrade Layla: el catalizador de fondo
La explicación más sólida para este comportamiento es la expectativa generada por la actualización Layla, programada para activarse en mayo de 2026. Se trata de una de las mejoras más importantes para la red de Bitcoin Cash desde su creación, y su alcance va mucho más allá de ajustes menores.
Según el desarrollador de BCH Jason Dreyzehner, la actualización incorporará tres mejoras centrales: mayor utilidad de los tokens dentro de la red, resistencia a las amenazas de computación cuántica y funciones de privacidad reforzadas. El componente de resistencia cuántica es particularmente relevante en el contexto actual, donde varios países y organismos internacionales ya están tomando medidas preventivas ante el avance de la computación cuántica, que en teoría podría comprometer los sistemas criptográficos convencionales.
La actualización también restaurará la funcionalidad completa de Bitcoin Script e introducirá nuevos tipos de operaciones que ampliarán significativamente las capacidades de contratos inteligentes de BCH. El objetivo implícito es que Bitcoin Cash pueda competir con plataformas como Ethereum en el ecosistema de las finanzas descentralizadas, pero manteniendo sus comisiones por transacción cerca de cero. Un análisis reciente de BeInCrypto sugiere que el sentimiento positivo en torno a Layla podría impulsar el precio de BCH hacia los 650 dólares en el corto plazo.
La verdad incómoda: los riesgos siguen siendo reales
Los datos son positivos, pero hay factores estructurales que cualquier análisis honesto debe incluir. El primero es la dependencia de BCH respecto al comportamiento general de Bitcoin. Si BTC cae hacia los 50,000 dólares, la correlación histórica sugiere que BCH difícilmente se mantendría al margen. La estabilidad de los últimos meses puede ser transitoria.
El segundo riesgo es competitivo. Las stablecoins como USDT en la red de Tron están capturando una parte creciente del volumen de pagos que antes procesaban criptomonedas como BCH. En 2025, las stablecoins representaron el 40% del volumen de pagos procesado por BitPay, frente al 30% en 2024. Para un proyecto que construyó su propuesta de valor sobre los pagos baratos y rápidos, esto es una presión estructural que la actualización Layla tendrá que demostrar que puede contrarrestar.
El tercer factor es la ejecución. Los upgrades de redes cripto generan expectativa antes de activarse y decepción si los resultados reales no coinciden con las promesas. El mercado está dando crédito anticipado a Layla; si la actualización de mayo no logra atraer a los desarrolladores y generar actividad real en DeFi, parte de esa acumulación podría revertirse rápidamente.
Bitcoin Cash está dando señales técnicas que merecen atención en un momento en que la mayoría del mercado solo da malas noticias. Si los récords de transacciones se sostienen y el upgrade de mayo cumple sus promesas, el segundo semestre de 2026 podría ser un punto de inflexión para BCH. Si no, el movimiento actual habrá sido un capítulo interesante pero sin continuidad.
