ByteDance, la empresa china detrás de TikTok y CapCut, lanzó el 8 de febrero de 2026 la versión más avanzada de su modelo de generación de video con inteligencia artificial: Seedance 2.0. El lanzamiento desató, en cuestión de días, tres reacciones simultáneas: asombro entre los usuarios que empezaron a compartir sus producciones en redes, subidas en bolsa para empresas vinculadas al sector audiovisual, y cartas de cese y desistimiento de Disney y Paramount. No es poco para una herramienta que lleva menos de dos semanas en el mercado.
Según la agencia EFE y el portal económico Caixin, Seedance 2.0 puede generar video hiperrealista con movimientos fluidos, coherencia visual entre escenas y audio sincronizado a partir de instrucciones de texto, imágenes o clips existentes. Lo diferencial frente a versiones anteriores es su capacidad para mantener la identidad de los personajes a lo largo de distintas escenas, un problema técnico que hasta ahora generaba inconsistencias evidentes en los modelos de la competencia. Feng Ji, productor del videojuego Black Myth: Wukong, calificó el modelo como el más potente hasta la fecha y anticipó una fuerte reducción de costos en producciones audiovisuales.
Por qué Hollywood está nervioso
La preocupación de la industria del entretenimiento no es abstracta. Poco después del lanzamiento, circuló en redes sociales un video viral que recreaba una pelea entre dos actores famosos, generado con Seedance 2.0. La producción era lo suficientemente realista como para pausar y preguntarse si era real. Esa es exactamente la línea que la industria temía cruzar.
Disney envió una carta de cese y desistimiento a ByteDance señalando a la empresa de haber utilizado personajes de franquicias como Star Wars y Marvel para entrenar el modelo sin contar con los permisos correspondientes, según reportó Reuters. Paramount también reaccionó. ByteDance, por su parte, anunció que tomará medidas de seguridad para evitar el uso no autorizado de propiedad intelectual en la generación de video.
El caso toca un debate que ya viene escalando en todo el ecosistema de la inteligencia artificial generativa: los modelos se entrenan con grandes volúmenes de datos, muchos de ellos protegidos por derechos de autor, y la línea entre "aprender de" y "reproducir sin permiso" sigue siendo jurídicamente difusa en la mayoría de los sistemas legales. En México, la Ley Federal del Derecho de Autor establece que el uso del retrato de una persona requiere su consentimiento, un principio que los modelos de IA generativa ponen a prueba de formas que la ley no anticipó.
El contexto: China acelera en IA de video
Seedance 2.0 no surge en el vacío. ByteDance tiene una familia completa de modelos de IA bajo la marca Seed: Seedream para imágenes, Seededit para edición, Seed3D para modelos tridimensionales, Seed-Music para audio y Seed LiveInterpret para traducción de voz en tiempo real. La empresa no está construyendo herramientas aisladas; está construyendo una infraestructura de producción de contenido completamente generada por IA.
En el mercado de generación de video, Seedance 2.0 entra a competir directamente con KlingAI de Kuaishou, Sora de OpenAI y Veo de Google. Según Expansion.mx, la capacidad técnica del modelo chino para producir secuencias con lenguaje cinematográfico —encuadres, iluminación, coherencia narrativa— lo coloca por primera vez en condiciones reales de rivalizar con las herramientas estadounidenses. El impacto bursátil fue inmediato: varias empresas del sector del entretenimiento y la inteligencia artificial registraron sus máximos diarios de ganancias en la semana del lanzamiento.
Lo que viene después del asombro
La pregunta que deja Seedance 2.0 no es si la tecnología es impresionante — lo es — sino qué pasa cuando herramientas de este nivel quedan disponibles para cualquier usuario con acceso a la plataforma. Feng Ji, el mismo que aplaudió el modelo, también fue el primero en advertir sobre la proliferación de videos falsos hiperrealistas y su impacto en la confianza pública. En un entorno donde ya es difícil distinguir lo real de lo manipulado, agregar video generado de esta calidad al arsenal de cualquier creador de contenido — o de cualquier actor malintencionado — no es un detalle menor.
El debate sobre regulación de la IA generativa de video está apenas comenzando. La tecnología avanza a una velocidad que supera sistemáticamente la capacidad de los marcos legales para adaptarse. Seedance 2.0 es solo el ejemplo más reciente de esa brecha. Por ahora, Hollywood tiene cartas de abogados. ByteDance tiene el modelo. Y el resto del mundo tiene videos que cada vez son más difíciles de cuestionar.
