Bloomberg publicó esta mañana una cifra que hace unos años hubiera parecido improbable: Apple ensambló aproximadamente 55 millones de iPhones en India durante 2025, un incremento del 53% respecto a los 36 millones del año anterior. Considerando que la producción global de la empresa ronda los 220 a 230 millones de unidades anuales, eso representa ya el 25% del total. Uno de cada cuatro iPhones del mundo se fabrica ahora en India.
JPMorgan había predicho este umbral en 2022. Que se haya cumplido antes de lo esperado dice algo sobre la velocidad con la que Apple ejecutó el plan cuando los incentivos —y la presión— se alinearon.
La razón detrás del movimiento: los aranceles, no la filosofía
Sería tentador presentar este giro como una decisión de principios sobre diversificación de riesgos. La realidad es más directa: la guerra arancelaria entre Estados Unidos y China hizo que exportar iPhones desde China al mercado estadounidense se volviera progresivamente más caro e incierto. India, con los incentivos del programa Production Linked Incentive del primer ministro Narendra Modi, ofreció una alternativa con costos subsidiados.
El CEO Tim Cook lo confirmó públicamente: la mayoría de la demanda estadounidense de iPhones ahora se surte con unidades fabricadas en India. Foxconn, Tata Electronics y Pegatron son los tres ensambladores principales en el país, y ya producen la línea completa del iPhone 17, incluyendo los modelos Pro y Pro Max.
La parte incómoda del plan
Fabricar en India sigue siendo hasta un 10% más caro que en China, según reportes de la industria. Los subsidios del gobierno indio han compensado esa diferencia, pero el programa vence el 31 de marzo. Las empresas están negociando con Nueva Delhi una extensión, aunque la presión aumentó después de que la Suprema Corte de Estados Unidos revocara algunos de los aranceles sobre productos chinos, lo que reduce parcialmente la ventaja competitiva de India como destino de manufactura.
Hay además una tensión geopolítica documentada: el presidente Trump advirtió personalmente a Cook en una cumbre empresarial en Doha el año pasado que no expandiera más la producción en India. Esa advertencia no frenó el plan, pero ilustra que las decisiones de cadena de suministro de Apple en este momento operan en un terreno donde la lógica empresarial y la política exterior de Estados Unidos no siempre apuntan en la misma dirección.
India como mercado, no solo como fábrica
El movimiento de Apple en India no es solo una estrategia de manufactura. Las ventas de iPhone en el país ya superaron los $9,000 millones de dólares, Apple tiene seis tiendas físicas allí y planea lanzar Apple Pay en India durante 2026. La empresa está construyendo simultáneamente una base de producción y una base de clientes en el mercado más poblado del mundo.
Para el ecosistema tech global, el dato de hoy es relevante más allá de Apple: confirma que la reorganización de las cadenas de suministro de electrónica de consumo ya no es una tendencia emergente. Es un hecho estructural que está redefiniendo dónde se fabrican los dispositivos que usamos.
