El 3 de marzo de 2026, el Área de Estudios Económicos de Banamex publicó un reporte con un diagnóstico que no deja mucho espacio para la duda: cerca del 30% de los empleos formales en México enfrentan un alto riesgo de automatización en las próximas dos décadas. No es una proyección alarmista de think tank extranjero. Es un banco mexicano hablando de la economía mexicana, con datos del INEGI y de la Organización Internacional del Trabajo.
El reporte, elaborado por el economista Rodolfo Ostolaza, identifica cuatro sectores como los más expuestos: servicios administrativos, comercio al por menor, manufactura rutinaria y transporte. Y añade una advertencia específica para el ecosistema financiero: los servicios bancarios y fintech están entre las actividades particularmente vulnerables a la disrupción por inteligencia artificial, porque la automatización en ese sector no es una hipótesis — es un proceso que ya está ocurriendo.
El problema de la informalidad
Aquí está la verdad incómoda que los titulares suelen omitir: el reporte de Banamex también señala que la informalidad laboral en México alcanza casi el 55% del mercado de trabajo, según datos del INEGI. Eso significa que el debate sobre automatización aplica técnicamente solo a la mitad formal del país, mientras la otra mitad opera en un ecosistema donde la IA todavía no llega con la misma fuerza, pero donde las condiciones ya son precarias de por sí.
La OIT, en su informe Artificial Intelligence and Jobs publicado en 2025, advirtió que México avanza a un ritmo más lento que economías como Chile o Singapur en términos de política pública de IA con enfoque laboral. El país carece de una estrategia nacional de inteligencia artificial con enfoque explícito en reconversión de trabajadores. Sin ese marco, el riesgo no es solo la automatización — es quedarse sin herramientas institucionales para manejar la transición.
Lo que sí están haciendo las empresas
Según el informe de tendencias laborales 2026 de Hays México, elaborado con datos recopilados en agosto de 2025, el 55% de las organizaciones en México está invirtiendo en el desarrollo de habilidades de sus empleados mediante programas de capacitación, en lugar de reemplazarlos de forma directa. Solo el 1% de las empresas encuestadas declaró haber sustituido puestos de trabajo de manera formal por IA.
Eso no significa que no haya impacto. Significa que el impacto está siendo absorbido de otra forma: menos contrataciones nuevas, rediseño de funciones existentes y una presión creciente sobre los trabajadores para adquirir habilidades que el mercado todavía no sabe muy bien cómo enseñar ni evaluar.
El barómetro global de PwC, que para su análisis en México revisó más de 18 millones de ofertas laborales, encontró que desde 2021, los empleos expuestos a la IA han crecido un 88% en el país y que las vacantes que exigen habilidades de inteligencia artificial mantuvieron una tasa de crecimiento anual compuesta del 33.6% entre 2021 y 2024. El sector de información y comunicaciones encabeza la lista, con más del 3.6% de sus vacantes requiriendo habilidades específicas de IA — todavía una minoría, pero una minoría que crece cada año.
La brecha que nadie quiere nombrar
Un estudio de WeWork y PageGroup publicado este año reveló que el 71% del talento en México declara tener conocimientos básicos de inteligencia artificial, y apenas el 1% se considera en un nivel avanzado. Al mismo tiempo, el 90% dice tener intención activa de capacitarse. La paradoja es clara: hay disposición, pero no hay infraestructura suficiente para convertirla en habilidad real.
El mismo estudio señala que el 45% de los profesionales en México estima que entre el 11% y el 30% de su carga laboral actual ya puede automatizarse. La mayoría no lo vive como una amenaza inmediata de quedarse sin trabajo, sino como un cambio gradual en lo que se espera de ellos cada semana. Esa gradualidad puede ser engañosa: los ajustes silenciosos suelen ser más difíciles de negociar que los despidos declarados.
Fast Company México reportó en noviembre de 2025, citando datos de Indeed, que apenas el 1.3% de las vacantes en México ya mencionan explícitamente habilidades de IA — frente al 0.9% del año anterior. La cifra parece pequeña. No lo es: es la dirección lo que importa, y la dirección es una sola.
Lo que viene
La OIT proyecta que la IA generativa podría transformar hasta el 38% de los empleos en México para 2030, pero estima que solo entre el 2% y el 5% serían automatizados de forma completa. La distinción importa: transformar no es lo mismo que eliminar, pero exige adaptación activa. Y la adaptación activa requiere tiempo, recursos y políticas públicas que México todavía no tiene consolidadas.
El mercado laboral mexicano de 2026 no está en colapso por la IA. Está en transición. La diferencia entre una transición manejable y una crisis depende de quién tiene acceso a la reconversión — y en un país donde más de la mitad de los trabajadores están en la informalidad, esa pregunta no tiene una respuesta tranquilizadora todavía.
