La ansiedad tecnológica más íntima
Hasta hace poco, el miedo era: “¿Me van a reemplazar los robots?”.
Pero con agentes personales y modelos ajustados a cada usuario, la pregunta cambió a:
“¿Y si mi IA se vuelve mejor que yo?”
1. La comparación ya es personal
No hablamos de un sistema abstracto. Hablamos de tu propia IA, la que aprende tu estilo y tus patrones. La competencia es entre tú y tu doble digital.
2. El cerebro odia perder estatus
Ver que tu IA escribe mejor, recuerda más o resuelve más rápido activa una sensación primitiva de pérdida de valor. No es racional: es emocional.
3. Del miedo al reemplazo al miedo a la irrelevancia
La nueva ansiedad no es laboral, es existencial. Aparecen preguntas como:
- ¿Para qué memorizar si la IA sabe más?
- ¿Para qué escribir si ella lo hace mejor?
- ¿Qué queda de mí si mi IA toma decisiones por mí?
4. 2026 será el año del equilibrio humano-IA
La clave no será competir con tu IA, sino coreografiarla. Dejar que haga lo que tú no quieres o no puedes.
La verdadera habilidad del 2026 será:
ser director, no reemplazo.

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