Elon Musk en Davos: robots, IA y una visión del futuro que suena a ciencia ficción

IA workforce 2026: sala de juntas futurista con robots humanoides, Elon Musk al centro y ejecutivos analizando datos de inteligencia artificial

Después de años criticando al Foro Económico Mundial como un evento "elitista y aburrido", Elon Musk finalmente apareció en Davos este jueves 22 de enero. Y no lo hizo con cualquier mensaje: predijo un futuro donde los robots superarán en número a los humanos y la inteligencia artificial sobrepasará la inteligencia colectiva de la humanidad en menos de cinco años.

Según reportó Euronews, el fundador de Tesla y SpaceX compartió el escenario con Larry Fink, CEO de BlackRock, en una conversación que mezcló predicciones tecnológicas audaces con bromas sobre las ambiciones territoriales del presidente Trump. La audiencia tuvo que aplaudir dos veces porque, según Fink, la primera ovación no fue lo suficientemente entusiasta para el hombre más rico del mundo.

Los robots humanoides llegarán antes de lo que piensas

Musk confirmó que los robots humanoides de Optimus de Tesla ya están realizando tareas simples en las fábricas de la compañía. Para finales de 2026, estos robots estarán manejando trabajos industriales más complejos. Y para finales de 2027, Tesla planea venderlos al público general.

La visión de Musk no se limita a las fábricas. Preguntó a la audiencia: "¿Quién no querría un robot que, asumiendo que sea muy seguro, cuide a tus hijos, se ocupe de tus mascotas?". La idea suena a ciencia ficción, pero según CBS News, Musk predice que eventualmente habrá más robots que personas en el planeta.

El argumento central de Musk es que la combinación de robótica e inteligencia artificial es el único camino hacia la abundancia global. "La gente habla frecuentemente de resolver la pobreza global, de cómo darle a todos un estándar de vida muy alto. La única manera de hacer esto es a través de la IA y la robótica", afirmó durante la sesión.

La IA superará a los humanos (y más rápido de lo esperado)

Las predicciones de Musk sobre la inteligencia artificial son aún más agresivas. Según Business Today, el CEO de Tesla declaró que la IA será más inteligente que cualquier humano individual para finales de 2026, y que superará la inteligencia colectiva de toda la humanidad en los próximos cinco años.

Esto no es especulación vacía. Musk está construyendo la infraestructura para hacerlo realidad. Tesla ya ha desplegado servicios de taxis autónomos en varias ciudades estadounidenses y espera una expansión masiva en todo el país para finales de este año. La compañía también busca aprobación europea para los vehículos autónomos, con la expectativa de recibirla el próximo mes.

Pero hay un problema fundamental que Musk identificó: la electricidad. Según Fortune, el CEO advirtió que Estados Unidos pronto estará produciendo más chips de IA de los que puede alimentar con energía. "El factor limitante para el despliegue de IA es fundamentalmente la energía eléctrica", explicó. "Está claro que muy pronto, tal vez incluso más tarde este año, estaremos produciendo más chips de los que podemos encender".

China tiene una ventaja que Estados Unidos no puede ignorar

Musk destacó una realidad incómoda: China no tiene el mismo problema energético que Estados Unidos. El país asiático está desplegando más de 1,000 gigavatios de energía solar por año, convirtiéndola en la fuente de energía más grande del mundo. Mientras tanto, Estados Unidos enfrenta aranceles extremadamente altos sobre paneles solares que hacen la economía de la energía renovable artificialmente cara.

Esta disparidad no es trivial. La capacidad de China para generar electricidad está creciendo exponencialmente, mientras que la infraestructura eléctrica estadounidense se mantiene estancada debido a décadas de subinversión y un sistema de red obsoleto. Para el despliegue masivo de IA y robótica, la energía es tan crítica como los chips mismos.

Musk propuso una solución radical: un cuadrado de 100 millas por 100 millas de paneles solares sería suficiente para alimentar a todo Estados Unidos. Pero la realidad política y regulatoria hace que esta visión sea mucho más difícil de ejecutar que en China, donde el gobierno puede movilizar recursos masivos sin las mismas barreras burocráticas.

Entre Marte, la mortalidad y el optimismo obligatorio

En un momento más ligero pero igualmente revelador, Musk reafirmó su compromiso con hacer de la humanidad una especie multiplanetaria. Cuando Fink le preguntó si quería morir en Marte, Musk respondió con su característico humor negro: "Sí, solo que no en el impacto".

Según The National, Musk también abordó el tema de los extraterrestres, expresando dudas sobre su existencia cercana a la Tierra. "Si hubiera vida inteligente en otro lugar, ya habríamos visto evidencia de ella", comentó, antes de recordar a la audiencia que la conciencia humana es una "pequeña vela en una vasta oscuridad" que debe protegerse.

Musk cerró su intervención con un llamado al optimismo: "Animo a todos a ser optimistas y estar emocionados por el futuro. Es mejor equivocarse siendo optimista que siendo pesimista y tener razón".

El giro de Musk: de crítico a participante

La aparición de Musk en Davos representa un cambio significativo. En 2023, criticó públicamente el evento como "cada vez más un gobierno mundial no electo que la gente nunca pidió y no quiere". Su ausencia en años anteriores fue notable, a pesar de las invitaciones recurrentes.

¿Qué cambió? Su cercanía con la administración Trump probablemente jugó un papel. El presidente estadounidense también habló en Davos esta semana, y la presencia de Musk señala una alineación más estrecha entre el poder tecnológico y el poder político. Con una fortuna valuada en $677 mil millones según el Bloomberg Billionaires Index, Musk no es solo un CEO más, es una fuerza económica y política.

¿Elon Musk está prediciendo el futuro o creándolo? La línea entre ambas cosas es cada vez más difusa cuando tienes los recursos, la tecnología y la plataforma para convertir visiones en realidad. Lo que quedó claro en Davos es que 2026 será un año donde la robótica, la IA y la infraestructura energética definirán quiénes lideran la próxima ola de transformación global.