Anthropic y el Vaticano: la alianza de IA que sí existe

Anthropic y el Vaticano: persona frente a puerta iluminada en catedral con red de datos digital en el suelo

A finales de marzo de 2026, Anthropic reunió en secreto a unos 15 líderes religiosos cristianos en su sede de San Francisco. No fue un evento de relaciones públicas: fue el primer capítulo de una serie de conversaciones con distintas tradiciones religiosas sobre cómo darle formación moral a Claude. La noticia llegó al mainstream con un retraso de dos semanas. En ese lapso, X ya había fabricado versiones mucho más dramáticas.

Qué ocurrió realmente en San Francisco

El encuentro, reportado primero por The Washington Post y luego amplificado por medios como Gizmodo y Brussels Signal, reunió a filósofos, teólogos católicos y protestantes, y académicos de ética tecnológica. Las discusiones cubrieron preguntas que rara vez aparecen en una reunión corporativa: cómo debe responder Claude a alguien en proceso de duelo, qué actitud debe tener el sistema ante la posibilidad de ser apagado, y si una IA podría ser considerada "hija de Dios."

Esa última pregunta no es metáfora. Brian Patrick Green, profesor de ética de IA en la Universidad de Santa Clara y uno de los asistentes confirmados, relató al Washington Post que la discusión fue literal: "¿Qué significa darle a alguien una formación moral? ¿Cómo nos aseguramos de que Claude se comporte bien?" — una formulación que, como señaló Gizmodo, le atribuye una cantidad considerable de agencia al software en lugar de a los seres humanos que lo construyen.

Una de las figuras centrales fue el padre Brendan McGuire, un sacerdote irlandés de 60 años que dirige la parroquia de San Simón en Los Altos, California — donde, los domingos, algunos de los principales investigadores de IA del mundo se sientan en las bancas. McGuire tiene historial en el sector: antes del sacerdocio trabajó en la industria tecnológica, incluyendo la estandarización de la tecnología de tarjetas de memoria. Es, en términos prácticos, el sacerdote de Silicon Valley.

Están cultivando algo que ellos mismos no saben bien en qué se va a convertir. Tenemos que construir pensamiento ético en la máquina para que pueda adaptarse dinámicamente. — Padre Brendan McGuire, párroco de San Simón, Los Altos, California

Según McGuire, el vínculo entre Anthropic y el Vaticano no comenzó en marzo: la empresa buscó ayuda directa de la Iglesia para convocar a la industria porque la tecnología avanzaba demasiado rápido para ser controlada sin barandillas éticas externas. Fue Chris Olah, uno de los cofundadores de Anthropic, quien contactó directamente a McGuire con esa petición. La solicitud fue urgente y explícita.

Hay un detalle que Anthropic no publicitó: la reunión fue exclusivamente cristiana. Solo católicos y protestantes en la primera ronda. Un portavoz de la empresa anunció planes para consultar a otros grupos religiosos y filósofos seculares, pero el punto de partida elegido dice bastante sobre qué tradición moral consideran el marco de referencia por defecto. Para una empresa que vende universalidad ética, es una elección reveladora.

El canal real: los Diálogos Minerva

Para entender la profundidad de esta relación, hay que conocer los Diálogos Minerva. En 2016, el Vaticano inauguró en la iglesia de Santa María sopra Minerva — el mismo recinto donde en 1633 Galileo fue juzgado — una serie de encuentros anuales, cerrados al público, entre líderes tecnológicos y prelados católicos. El canal opera bajo la regla de Chatham House: lo que se dice ahí no sale con nombre ni afiliación corporativa.

Entre los participantes históricos documentados por Religion News Service se encuentran Eric Schmidt, ex-CEO de Google; Reid Hoffman, cofundador de LinkedIn; y James Manyika, ex-director del McKinsey Global Institute. El grupo no tiene sitio web y su influencia es, por diseño, invisible para el ecosistema de redes sociales que fabrica rumores sobre él. Hoffman lo resumió en The Atlantic al entrar al edificio y ver los retratos de los inquisidores históricos en las paredes: "Se siente un poco extraño caminar voluntariamente más allá de estos."

Qué busca cada actor — y por qué lo ocultan

Anthropic y el Vaticano: pedestal con tableta digital en catedral conectado a red de datos en el suelo

El movimiento de Anthropic no es difícil de interpretar. En enero de 2026, Dario Amodei publicó el ensayo "The Adolescence of Technology", donde argumentó que en un plazo de uno a dos años podría existir una IA más capaz que cualquier Premio Nobel en la mayoría de los campos relevantes. Si tú eres quien más habla del apocalipsis, tú eres quien diseña el reglamento contra el apocalipsis. Anthropic necesita autoridad moral que los reguladores no pueden darle: los reguladores cambian, las instituciones de dos mil años de antigüedad no.

En marzo de 2026 quedó en evidencia otra dimensión de este cálculo. En una conferencia académica en la Universidad Pontificia de Santo Tomás de Aquino en Roma, el padre Jean Gové, representante de la Santa Sede ante el Consejo de Europa en materia de IA, citó la constitución interna de Anthropic. El documento establece que Claude debe ser un "agente bueno, sabio y virtuoso", sin querer definir esos términos cargados de ética. Según el Catholic Review, los dominicos presentes se rieron. El padre Gové lo reconoció con candidez: la constitución de Anthropic no tiene definición de qué es el bien, no tiene jerarquía de bienes, no tiene un fin al que apunten las buenas acciones. "¿Esto hace de Claude una herramienta para la virtud? No exactamente", dijo. "Espero que lo haga una herramienta más segura. Eso ya es algo, ¿no?"

Del lado del Vaticano, el cálculo es igualmente estratégico. León XIV eligió su nombre papal en referencia directa a León XIII y la Rerum Novarum, la encíclica que posicionó a la Iglesia en el debate del capitalismo industrial del siglo XIX. La apuesta del Vaticano es que la autoridad moral puede seguir compitiendo con el poder de las máquinas en la disputa por quién controla la verdad. En el mensaje del 24 de enero de 2026 para el Día Mundial de las Comunicaciones Sociales, el Papa describió cómo "detrás de esta enorme fuerza invisible que nos afecta a todos, solo hay un puñado de empresas cuyos fundadores fueron presentados recientemente como los artífices de la Persona del Año 2025." Era una referencia directa a la portada de Time dedicada a los arquitectos de la IA, y una señal de que el Vaticano monitorea el poder simbólico de la industria con la misma atención que las propias empresas tecnológicas.

La ironía que ninguno menciona

En junio de 2025, la Segunda Conferencia Anual de Roma sobre IA reunió en el Palacio Apostólico del Vaticano a representantes de Google, OpenAI, Anthropic, IBM, Meta, Palantir, junto con académicos de Harvard y Stanford. León XIV no estuvo en persona: envió un mensaje escrito. El Papa que critica la concentración de poder tecnológico abrió las puertas de su sede al evento donde esa concentración quedó más evidente que nunca.

Anthropic quiere virtud sin definir qué es el bien. El Vaticano quiere relevancia sin ceder autoridad. Los dos se necesitan demasiado como para ser honestos el uno con el otro sobre esas contradicciones.

La alianza entre Silicon Valley y la Iglesia Católica lleva una década operando en privado y es funcional para ambas partes. Las empresas de IA obtienen legitimidad moral que los parlamentos no pueden darles. El Vaticano obtiene un asiento en la mesa donde se decide el futuro tecnológico. Lo que X destruye con cada rumor viral no es la alianza — esa sobrevive muy bien sin cobertura — sino la capacidad de verla con claridad y hacerse las preguntas que realmente importan: ¿quién audita los valores que le enseñan a estos sistemas? ¿Y a quién le rinden cuentas los que auditan?

Lo que nadie te cuenta sobre la IA. Sin ads, sin spam. Cancela cuando quieras, sin drama.
Suscríbete

Cookies

Usamos cookies para mejorar tu experiencia. Política de privacidad.