La Comisión Europea notificó el 27 de abril sus hallazgos preliminares bajo la Digital Markets Act (DMA): Google debe abrir Android para que asistentes de IA rivales como ChatGPT y Claude tengan acceso a las mismas capacidades del sistema operativo que hoy son exclusivas de Gemini. El campo de batalla de la IA ya no es quién tiene el mejor modelo — es quién controla el punto de entrada en el sistema operativo de 2,000 millones de dispositivos.
La asimetría que la UE quiere eliminar
Hoy, un usuario que descarga ChatGPT o Claude en un teléfono Android obtiene una app. Un usuario que usa Gemini obtiene una función del sistema operativo. Gemini puede activarse con la voz, leer lo que hay en la pantalla, ejecutar tareas en otras apps y acceder a funciones de sistema que ningún asistente de terceros puede tocar. La DMA dice explícitamente que esa asimetría no está permitida cuando la empresa que la crea controla el sistema operativo.
Los hallazgos preliminares de la Comisión en el caso DMA.100220, abierto el 27 de enero de 2026, detallan qué debe hacer Google para garantizar interoperabilidad efectiva: permitir que asistentes rivales puedan activarse con un "wake word" personalizado, darles acceso a las mismas capacidades de hardware y software que usa Gemini, y permitir que interactúen con apps nativas de Google — Gmail, Calendar, entre otras — en las mismas condiciones que el asistente propio.
Las fechas que importan
La consulta pública sobre las medidas propuestas está abierta hasta el 13 de mayo de 2026. La decisión final vinculante debe adoptarse antes del 27 de julio de 2026, dentro del plazo de seis meses que establece la DMA desde la apertura de los procedimientos. El incumplimiento puede resultar en multas de hasta el 10% de los ingresos globales anuales de Alphabet.
El timing no es casualidad. Google completó la transición de Google Assistant a Gemini como asistente predeterminado en Android a principios de 2026 — justo cuando la Comisión abrió los procedimientos. Según TNW, la Comisión controla ~65% del mercado de sistemas operativos móviles en Europa y no puede ser el único árbitro de qué IA accede al teléfono.
Disponibilidad no es lo mismo que acceso. Un asistente de IA que no puede activarse por voz ni leer la pantalla no compite en igualdad de condiciones, sin importar que esté disponible para descarga.
Lo que Google responde — y por qué no convence
Google argumenta que "Android es abierto por diseño" y que los usuarios ya pueden descargar cualquier app de IA desde la Play Store. La respuesta implícita de la Comisión es que eso no es suficiente. Según The Register, Clare Kelly, asesora legal de competencia de Google, advirtió que las medidas exigirían acceso a permisos sensibles de hardware y que podrían socavar la privacidad y la seguridad de los usuarios europeos.
El argumento de Google enfrenta un problema lógico que The Register señaló sin rodeos: si Android ya es abierto por diseño, ¿qué daño puede causar exigir esa apertura formalmente? La respuesta a esa pregunta es, probablemente, la razón real por la que Google se resiste.
Por qué esto trasciende a Europa
La DMA es una ley europea, pero sus efectos rara vez se quedan en Europa. Si Google debe construir mecanismos de interoperabilidad para los 27 países de la UE — APIs abiertas para wake words, acceso a funciones del sistema para asistentes de terceros — esa arquitectura técnica tendrá que existir en el software de Android que se distribuye globalmente. Los usuarios de México, Brasil o Argentina que usen Android se beneficiarían, indirectamente, de una regulación a la que nunca votaron.
El precedente más importante no es técnico sino conceptual: por primera vez, un regulador está tratando el control sobre el sistema operativo como una ventaja anticompetitiva en el mercado de la IA, no solo como una cuestión de búsqueda o publicidad. Si la decisión vinculante de julio confirma ese principio, cambia las reglas del juego para cómo se construye la capa de IA en cualquier plataforma con poder de gatekeeper.
