La economía de creadores creció 59% en 2025 hasta los 32.6 mil millones de dólares globales, según CreatorIQ. Pero la media de ingresos por campaña bajó. La pregunta importante no es si hay dinero. Es por cuántas manos pasa antes de llegar al creador.
La promesa que nunca se cumplió
Durante quince años, la narrativa fue la misma: las plataformas eliminaron a los intermediarios. Cualquiera con un celular podía vivir de su contenido sin pedirle permiso a un sello, una televisora o una editorial. La parte del dinero es cierta — el mercado global de influencer marketing alcanzó los 32,600 millones de dólares en 2025, según el reporte State of Creator Compensation de CreatorIQ publicado en enero de 2026. La parte de los intermediarios, no.
No desapareció el intermediario. Se volvió invisible. Cuando un anunciante paga un dólar, ese dólar pasa por al menos cuatro filtros antes de tocar al creador. Y eso ocurre antes de que la economía interna de la creator economy reparta lo que quedó — un reparto que, lejos de democratizarse, se concentra más cada año.
La curva 80/20 que casi nadie cita
Los datos de CreatorIQ son claros sin necesidad de adornos. El 10% superior de los creadores se quedó con el 62% de los pagos totales en 2025, frente al 53% de 2023. El 1% concentró el 21% — antes era 15%. Aunque el ingreso promedio fue de 11,400 dólares anuales, la mitad de los creadores ganó 3,000 dólares o menos al año, según la misma fuente. La distancia entre el promedio y lo que gana la mayoría revela una desigualdad profunda. Aquí se convierte en un acantilado.
El reporte de Influencer Marketing Hub de 2025 lo confirma desde otro ángulo: el 96% de los creadores gana menos de 100,000 dólares al año. Solo el 4% supera ese umbral. Y en la base — 207 millones de creadores en el mundo, según DataM Intelligence — menos del 2% tiene más de 100,000 seguidores. La pirámide es brutal.
La economía de creadores no eliminó a los intermediarios. Multiplicó las capas que se llevan parte del pastel antes de que el dinero llegue al creador.
Lo interesante es que esta concentración aumenta mientras el mercado crece. CreatorIQ reporta que el gasto promedio en influencer marketing aumentó 171% año contra año en 2025, superando el crecimiento de los cuatro años anteriores combinados. Más dinero entrando, más concentrado arriba. La concentración no es un efecto secundario del crecimiento — es su estructura.
Las cuatro capas que se llevan tu dinero antes que tú
Cuando un anunciante paga un dólar, ese dólar pasa por cuatro filtros antes de llegar al creador. Vale la pena nombrarlos uno por uno.
Primera capa: la plataforma. En YouTube, el creador recibe 55% de ganancias por anuncios en videos largos y 45% en Shorts, según los términos oficiales del YouTube Partner Program. Es decir, YouTube retiene entre 45% y 55% del dinero antes de tocar al creador. En Roblox, la plataforma utiliza un modelo de Robux convertibles a dólares: desde el 5 de septiembre de 2025, el tipo de cambio del programa Developer Exchange es 0.0038 dólares por Robux ganado, según el anuncio oficial de Roblox. Como el jugador paga aproximadamente 0.01 dólares por cada Robux que compra, el creador recibe alrededor de 38 centavos por cada dólar que el jugador desembolsó. Antes de septiembre, eran 35 centavos. Roblox vendió el aumento del 8.5% como una mejora histórica.
Segunda capa: la agencia o MCN. Una Multi-Channel Network es una empresa que firma con varios creadores y les ofrece servicios de monetización, desarrollo de audiencia o gestión legal a cambio de un porcentaje. YouTube reconoce oficialmente que las MCN típicamente toman un porcentaje de los ingresos del creador antes de pagarle. Ese porcentaje, según múltiples reportes de la industria, va del 1% al 50% adicional, dependiendo del contrato. Y se calcula sobre lo que ya quedó después de la plataforma.
Tercera capa: el sistema de pagos. Tipalti, PayPal, transferencias internacionales y conversión de divisas. Cada paso resta entre 1% y 4% en comisiones. Para los creadores no residentes en Estados Unidos sin tratado fiscal invocado, Google retiene 30% sobre las vistas generadas en territorio estadounidense — política oficial de YouTube que aplica si el creador no completó correctamente el formulario tributario W-8BEN.
Cuarta capa: la fiscalidad cruzada. El creador mexicano cobra en dólares, declara en pesos, paga ISR como persona física con actividad empresarial y, dependiendo de su régimen, IVA. El creador colombiano o argentino enfrenta sus propios laberintos. Del dólar original, el creador promedio recibe entre 25 y 40 centavos. La frase "sin intermediarios" describe lo que el modelo prometió, no lo que el modelo es.
La brecha de género que el sector finge no ver
Según el reporte de Influencer Marketing Hub y datos consolidados del sector, los creadores hombres ganan en promedio 69,922 dólares anuales frente a los 37,065 de las mujeres — casi el doble. En el segmento de top earners, el 84% son hombres. Esto sucede en una industria donde las mujeres representan aproximadamente el 70% del mercado de influencia en redes sociales.
El equilibrio no llegó y ya no va a llegar. La economía de creadores tiene más de quince años de existencia comercial. Lo que se vendió como meritocracia algorítmica — donde el contenido bueno gana sin importar quién lo produzca — reprodujo exactamente las mismas asimetrías estructurales que las industrias tradicionales que supuestamente venía a reemplazar.
LATAM en la peor parte de la cadena
El creador hispanohablante opera en una cadena particularmente desfavorable. Los precios por cada mil impresiones en mercados anglosajones son hasta cinco veces mayores que los que recibe un creador latinoamericano por la misma audiencia, según reportes consolidados del sector publicitario digital. Esto significa que un video con un millón de vistas en México o Colombia genera una fracción de lo que generaría el mismo video con el mismo público en Estados Unidos o Canadá.
El creador mexicano produce contenido para audiencias frecuentemente globales o estadounidenses, cobra en dólares depreciados por las múltiples capas anteriores y está sujeto a la retención fiscal del 30% por las vistas en territorio estadounidense — un porcentaje que se puede reducir mediante el tratado de doble tributación México-Estados Unidos, pero solo si el creador presenta correctamente el formulario W-8BEN. La mayoría no lo hace o no sabe que existe.
Las grandes MCN consolidadas en español son pocas. Mitu, la sobreviviente más conocida de la primera ola de redes multicanal latinas, opera principalmente desde Los Ángeles y representa a creadores latinos en Estados Unidos, no a creadores que viven en LATAM. La consecuencia estructural es simple: el creador que vive en Guadalajara, Bogotá o Buenos Aires no tiene representación equivalente a la que tiene un creador estadounidense con un agente, abogado y MCN especializada. Negocia solo, en una moneda débil, con plataformas que reportan en otra jurisdicción fiscal.
La pregunta no es cómo "ganar más" dentro del sistema. La pregunta es reconocer que la economía de creadores es una economía de plataforma, no una economía de creadores. El nombre describe quién produce el contenido. No describe quién captura el valor.
El próximo capítulo de este panóptico no es económico — es ontológico. Cuando los bots producen una parte creciente del contenido y ya no distinguimos quién es humano del otro lado de la pantalla, la pregunta de quién se queda con el dinero se vuelve menos urgente que la pregunta de quién se queda con la audiencia.

