El Consumer Electronics Show (CES) de 2026 en Las Vegas marcó un punto de inflexión en la industria tecnológica. No por los gadgets individuales, que fueron interesantes pero no revolucionarios. Sino por algo más fundamental: la IA dejó de ser una característica individual de los dispositivos para convertirse en el tejido conectivo invisible que los une a todos.
Según Excélsior, Samsung lideró esta transformación con SmartThings AI, un ecosistema que conecta tu TV, refrigerador, auto y datos de salud para optimizar el consumo de energía sin intervención del usuario. Google y Amazon siguieron con asistentes predictivos impulsados por modelos de lenguaje a gran escala. El mensaje de CES 2026 fue unánime: el futuro no son gadgets inteligentes aislados, sino una coreografía invisible de dispositivos colaborativos.
SmartThings AI: cuando tu casa toma decisiones por ti
La demostración de Samsung en CES fue impresionante y ligeramente inquietante. Imagina que llegas a casa del trabajo. Tu auto le avisa a tu casa que estás a 10 minutos. El sistema SmartThings AI analiza tus patrones: usualmente llegas cansado los martes y enciendes el aire acondicionado, te preparas algo rápido de cenar, y ves Netflix.
Sin que toques nada, el aire ya está encendido cuando llegas. El refrigerador sugiere recetas basadas en lo que está a punto de caducar. La TV carga automáticamente la serie que dejaste pausada anoche. Las luces se ajustan a tu preferencia de iluminación nocturna. Todo sucede sin que lo pidas explícitamente.
En teoría, esto debería sentirse como magia. En la práctica, genera una pregunta incómoda: ¿cuándo dejamos de controlar nuestros dispositivos y empezamos a ser controlados por ellos?
El problema con la IA predictiva: cuando adivina mal
La IA predictiva funciona analizando patrones de comportamiento pasado para anticipar necesidades futuras. Pero los humanos no somos robots con rutinas perfectamente predecibles. Algunos días quieres llegar a una casa fría aunque sea martes. Algunos días quieres cocinar algo elaborado aunque tu refrigerador tenga sobras. Algunos días no quieres ver Netflix, quieres silencio.
El riesgo de la automatización basada en IA es que optimiza para el promedio, no para el momento. Y cuando el sistema asume que sabe lo que necesitas antes de que lo pidas, introduces fricción nueva: ahora tienes que luchar contra la automatización para hacer lo que realmente quieres.
Excélsior menciona que el enfoque de CES 2026 está en la coreografía invisible de dispositivos colaborativos, no en el hype individual. Pero esa invisibilidad es precisamente el problema. Cuando no sabes qué decisiones está tomando el sistema por ti, pierdes agencia sobre tu propio entorno.
Google y Amazon entran a la pelea con asistentes de lenguaje avanzado
Samsung no está solo en esta carrera. Google presentó en CES 2026 la próxima generación de Google Assistant, impulsado por sus modelos Gemini más avanzados. La promesa es un asistente que no solo responde preguntas, sino que anticipa necesidades basándose en el contexto completo de tu vida digital.
Amazon hizo lo mismo con Alexa Plus, una versión mejorada que usa modelos de lenguaje a gran escala para mantener conversaciones más naturales y ejecutar tareas complejas con mínima intervención humana. La diferencia con generaciones anteriores es notable: estos asistentes pueden manejar múltiples pasos, recordar contexto de conversaciones pasadas, y coordinar acciones entre dispositivos diferentes.
Pero aquí viene lo incómodo: para que estos asistentes funcionen al nivel prometido, necesitan acceso profundo a tus datos. Dónde estás, qué haces, qué compras, qué ves, con quién hablas. La conveniencia tiene un precio, y ese precio es tu privacidad.
Los gadgets individuales que sí importaron en CES 2026
Aunque el tema dominante fue la IA colaborativa, CES 2026 también presentó gadgets individuales interesantes. Samsung mostró avances en pantallas OLED plegables sin pliegue visible, un logro técnico genuino que podría finalmente hacer que los celulares plegables sean atractivos para el mercado masivo.
LG presentó el CLOiD, un robot doméstico que puede doblar ropa, ayudar en la cocina y moverse de forma segura alrededor de los muebles. Es parte de su visión "Zero Labor Home", aunque todavía está lejos de ser un producto comercial viable para el consumidor promedio.
Roborock mostró el Saros Rover, una aspiradora robot que puede subir escaleras usando patas extensibles. Es un avance técnico impresionante, aunque la pregunta persiste: ¿realmente necesitamos que nuestras aspiradoras suban escaleras, o deberíamos tener simplemente dos aspiradoras?
El gadget más polémico: espejos y básculas que miden tu longevidad
Uno de los productos más controversiales de CES 2026 fue el NuraLogix Longevity Mirror, un espejo que usa IA para analizar tu rostro y estimar tu edad fisiológica junto con más de 60 biomarcadores de salud. Withings presentó algo similar con el Body Scan 2, una báscula que promete ser tu "estación de longevidad", rastreando más de 60 biomarcadores.
La premisa suena útil: conocer tu edad biológica real versus tu edad cronológica puede motivarte a hacer cambios de estilo de vida. Pero el riesgo es obvio. Estos dispositivos convierten métricas de salud en juegos de números que pueden generar ansiedad obsesiva. ¿Realmente quieres que un espejo te diga cada mañana que tu rostro parece cinco años más viejo de lo que es?
Existe una línea delgada entre información útil y vigilancia de la salud que genera más estrés del que previene. CES 2026 mostró muchos gadgets que cruzan esa línea sin pensarlo dos veces.
La verdad incómoda: estamos comprando soluciones para problemas inexistentes
Aquí viene la pregunta que nadie hizo en CES 2026 pero todos deberíamos estar haciendo: ¿cuántos de estos gadgets resuelven problemas reales versus cuántos crean problemas nuevos para justificar su existencia?
Un refrigerador que sugiere recetas basadas en lo que está a punto de caducar suena útil. Pero la mayoría de las personas ya saben qué tienen en su refrigerador sin necesitar que una IA se los recuerde. Un auto que avisa a tu casa que estás llegando suena conveniente. Pero, ¿realmente necesitas que el aire acondicionado se encienda automáticamente, o puedes encenderlo tú mismo cuando llegues?
La industria tecnológica tiene una historia de crear soluciones complejas para problemas simples. Y CES 2026 fue el festival de esa tendencia. Cada demostración mostraba tecnología impresionante destinada a resolver necesidades que la mayoría de las personas ni siquiera sabían que tenían.
El costo oculto de los ecosistemas cerrados
Otro problema que CES 2026 expuso sin resolverlo es el de los ecosistemas cerrados. SmartThings de Samsung funciona mejor con dispositivos Samsung. Google Home funciona mejor con dispositivos que usan Google Assistant. Amazon Alexa tiene su propio ecosistema. Apple ni siquiera estuvo en CES porque tiene su propia conferencia.
Esto significa que si quieres la experiencia integrada que estas empresas prometen, tienes que comprometerte con un solo ecosistema. Y cambiar de ecosistema después es costoso, no solo en dinero sino en tiempo y frustración. Los consumidores no están eligiendo productos, están eligiendo prisiones digitales con diferentes diseños de barrotes.
Qué significa CES 2026 para el futuro de los gadgets
CES 2026 dejó claro hacia dónde va la industria: IA omnipresente, dispositivos colaborativos, automatización predictiva. La pregunta no es si esto va a suceder, sino si los consumidores realmente lo quieren o si simplemente lo van a aceptar porque no habrá alternativas.
Lo preocupante es que la conversación sobre privacidad, agencia y control del usuario estuvo prácticamente ausente del show. Las empresas mostraron qué pueden hacer tecnológicamente, pero nadie preguntó si deberían hacerlo o qué salvaguardas existen para proteger a los usuarios.
El futuro que CES 2026 presentó es uno donde tu casa te conoce mejor que tú mismo, donde los dispositivos anticipan tus necesidades antes de que las articules, y donde la conveniencia viene con el precio de transparencia total. Es un futuro fascinante, un poco inquietante y definitivamente inevitable. La pregunta es: ¿estamos listos para vivir en él?
