Gen Z en México: cómo pasó del activismo digital a las calles

Gen Z Mexicana: Jóvenes activistas caminando en las calles con elementos digitales y pantallas de transición urbana.

Durante años se repitió una idea cómoda para quienes detentan el poder: que los jóvenes estaban distraídos, encapsulados en las redes sociales, más interesados en causas identitarias o en su vida digital que en la política real. La Generación Z (jóvenes de 13 a 28 años, nacidos entre 1997 y 2012) fue descrita como apática, impaciente y poco comprometida con la democracia. Pero esa narrativa hace agua en 2026.

En México, 31 millones de jóvenes Gen Z están usando Instagram (95.5%), YouTube (94%) y TikTok (69%) para exigir cambios políticos y sociales. Según datos de Noticias de México, el incremento del 40% en interacciones intergeneracionales en LinkedIn desde 2023 muestra que estos jóvenes no solo protestan, sino que co-diseñan soluciones locales junto a generaciones anteriores.

Las redes sociales como motor del cambio social en México

Los jóvenes mexicanos prefieren podcasts y newsletters independientes sobre los medios tradicionales por una razón simple: desconfianza institucional. Según el estudio "Estado de las redes sociales 2026" de Marketing4eCommerce, el 60% del descubrimiento de productos ocurre en plataformas como TikTok, Instagram y YouTube, superando a Google (34.5%). Pero esto va más allá del consumo.

El 41% de la Generación Z inicia cualquier proceso de investigación directamente en una red social. ¿Por qué? Porque las plataformas sociales ofrecen información auténtica, en tiempo real y validada por la comunidad. Para Gen Z en México, esto es más confiable que los resultados algorítmicos de Google.

La académica Ligia García Bejar, citada por El Informador, explicó que la organización juvenil históricamente se ha vinculado a contextos sociales y políticos significativos, y que hoy las plataformas digitales son espacios clave para articular las movilizaciones iniciales. La fuerza del activismo juvenil puede ser intensa pero también vulnerable a ciclos de desmotivación cuando no se perciben resultados inmediatos.

Del hashtag a la calle: casos reales de activismo Gen Z en México

La marcha del hartazgo del 15 de noviembre de 2025 en Ciudad de México fue convocada principalmente por la Generación Z a través de las redes sociales. Miles de jóvenes salieron a las calles para exigir frenar la violencia e inseguridad en México tras el asesinato de Carlos Manzo, alcalde de Uruapan.

Aunque la marcha fue infiltrada por grupos que algunos atribuyen al gobierno, y terminó en enfrentamientos con granaderos, el mensaje fue claro: la Gen Z mexicana ya no se conforma con protestar en línea. Según El Universal, más de un cuarto de usuarios Gen Z y Millennials reportan redescubrir hábitos analógicos como la escritura a mano o el envío de cartas, reflejando un deseo de reducir la velocidad y reconectarse.

Amanda Romano, joven de 22 años y estudiante de ciencias políticas, lo expresó claramente en entrevista: "Nos toca ser más revolucionarios porque nos están quitando los sueños". Explica que las protestas globales surgen por problemas comunes a su generación: un mercado laboral cada vez más precarizado, dificultad creciente para acceder a vivienda, percepción extendida de corrupción e impunidad.

El caso global: de Nepal a Kenya, Gen Z está derribando gobiernos

México no es un caso aislado. Según Wikipedia, las protestas de la Generación Z son un conjunto de manifestaciones surgidas en Asia y extendidas a varios países del mundo, protagonizadas principalmente por jóvenes que protestan contra la falta de oportunidades, las crisis económicas, la corrupción y el autoritarismo.

En Nepal, tras el bloqueo gubernamental de 26 redes sociales en septiembre de 2025, los jóvenes se movilizaron desde Discord, logrando la renuncia del primer ministro K.P. Sharma Oli. En Kenia, durante mayo de 2024, los jóvenes usaron TikTok, X e Instagram para movilizarse contra aumentos de impuestos. Jóvenes activistas difundieron llamamientos a la acción, tradujeron el proyecto de ley a varios idiomas locales usando ChatGPT para responder preguntas, y filtraron los números de teléfono de líderes políticos.

En Bangladesh, el bloqueo gubernamental a internet propició el uso de redes locales para coordinar marchas de justicia. En Corea del Sur, el decreto que prohibía la actividad política fue respondido con transmisiones en vivo de la toma de tropas del Parlamento. La coordinación y el activismo a través de las redes sociales han sido elementos centrales en la organización de estas protestas.

Cultura Digital Gen Z: Jóvenes en entorno ciberpunk con monitores vintage, código de programación y pancartas digitales.

El riesgo de la protesta sin traducción institucional

Pero aquí viene el problema: México reúne muchas de las condiciones que, en otros países, han detonado protestas juveniles de gran escala. Jóvenes enfrentando informalidad y precariedad laboral. Dificultad creciente para acceder a vivienda. Instituciones políticas dominadas por liderazgos de los mayores. Canales limitados para la participación política efectiva sin padrinazgos.

Según Municipios Puebla, el riesgo para México es claro: protesta sin traducción institucional. El sistema político sigue ofreciendo pocos mecanismos creíbles para que jóvenes sin apellidos, sin recursos y sin redes conviertan demandas sociales en políticas públicas. Cuando la protesta no encuentra salida institucional, el ciclo se repite: frustración, movilización, desilusión.

Muchos movimientos de la Gen Z son descentralizados, horizontales y sin liderazgos visibles. Esto los hace ágiles, difíciles de cooptar y resistentes a la represión selectiva. Pero también los vuelve frágiles cuando llega el momento de negociar, priorizar demandas y sostener cambios en el tiempo.

La estrategia digital de Gen Z: ¿qué los hace diferentes?

Lo que distingue al activismo de la Generación Z es su dominio nativo de las herramientas digitales. No es solo que usen las redes sociales, es que las entienden mejor que nadie. Saben cómo viralizar un mensaje, cómo crear presión colectiva, cómo documentar abusos en tiempo real y cómo coordinar acciones sin jerarquías tradicionales.

Psychology Today México reportó el 10 de febrero de 2026 sobre una nueva forma de activismo: dejar las redes sociales. Algunos jóvenes están optando por limpiezas de redes sociales, tomándose descansos de todo durante un período prescrito, y "poniendo grises" sus redes sociales (convirtiendo las imágenes en blanco y negro para hacerlas menos atractivas).

Esta dualidad define a la Gen Z mexicana en 2026: hiperconectados pero buscando desconexión, activistas digitales pero anhelando protestas en las calles, informados pero desconfiados de las instituciones. La energía juvenil es indispensable, pero la transformación requiere organización, liderazgo y capacidad de gobernar.

Cómo las marcas y organizaciones deben responder

Para las marcas y organizaciones que quieren conectar con la Gen Z mexicana, el mensaje es claro: la autenticidad no es opcional. El 63% de la Generación Z prefiere comprar a empresas que se posicionan activamente sobre temas de actualidad o causas sociales, según datos de Marketing4eCommerce.

El activismo de marca ya no es opcional para conectar con los más jóvenes. Pero ojo: la Gen Z tiene un detector de hipocresía muy afinado. No basta con poner un hashtag en redes sociales. Tienen que ver acciones reales, políticas internas consistentes, y un compromiso genuino con las causas que dicen defender.

La crisis de la respuesta también es crítica. El 73% de los consumidores admite que cambiaría a la competencia si una marca no responde a sus dudas en redes sociales. Y el rechazo a lo artificial es real: el 46% de los usuarios declara sentirse incómodo con los influencers de IA. El público busca rostros reales, fallos humanos y opiniones genuinas.

El futuro del activismo Gen Z en México

La pregunta que define el futuro no es si la Generación Z seguirá protestando, sino si el sistema político mexicano se adaptará a tiempo. En el pasado 31 de enero y 1 de febrero, en Silao, Guanajuato, se celebró el Cubi 2026, con el ascenso de más de 70 mil jóvenes al Cerro del Cubilete. El evento mostró que una generación descrita como "desconectada" está redefiniendo la conexión: espiritual, comunitaria y política.

México enfrenta un dilema importante. La energía juvenil es indispensable, pero la transformación requiere organización, liderazgo y capacidad de gobernar. No se trata de domesticar la protesta, sino de darle continuidad. No se trata de rechazar las redes sociales, sino de traducir el activismo digital en cambios institucionales reales.

La Generación Z mexicana está escribiendo un nuevo capítulo del activismo. Usan Instagram para denunciar, TikTok para movilizar, y las calles para presionar. Combinan la velocidad de lo digital con la presencia de lo físico. Y aunque el camino es incierto, una cosa es clara: ya no están esperando permiso para cambiar el país.


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