Gen Alpha: la primera generación que nació con IA incluida

Gen Z y tecnología: adolescente usando tablet con interfaces de apps educativas y asistentes digitales flotantes


La Generación Z creció con internet y los smartphones. La Generación Alpha, los nacidos aproximadamente desde 2013 en adelante, está creciendo con algo más: la inteligencia artificial como parte del entorno desde que tiene uso de razón. Esa diferencia, que parece pequeña, tiene implicaciones enormes en cómo esta generación aprende, toma decisiones y construye su identidad. Mastercard publicó esta semana su estudio The Next Growth Generation, basado en encuestas a aproximadamente 3,500 jóvenes de la Generación Z y 1,800 padres de hijos de la Generación Alpha en 18 mercados a nivel global, y los resultados son concretos.

El 59% de Gen Z ya usa IA para consejos de vida

El hallazgo que más resuena del estudio de Mastercard es este: el 59% de los encuestados de la Generación Z dice sentirse cómodo usando herramientas de IA para obtener consejos sobre su carrera profesional. No es un dato sobre entretenimiento ni sobre búsquedas triviales. Es sobre decisiones de vida real. Lo que antes era territorio de un mentor, un familiar o un orientador vocacional, ahora también lo ocupa un chatbot.

Para la Generación Alpha, ese uso no es una decisión consciente que se adopta: es simplemente cómo funciona el mundo desde que empezaron a interactuar con tecnología. Gen Alpha es la primera generación que no tiene un punto de comparación con un mundo sin inteligencia artificial, de la misma manera que los millennials no recuerdan un mundo sin internet.

Co-creadores, no consumidores

El cambio más documentado en el estudio es el que va de la pasividad a la agencia. Tanto Gen Z como Gen Alpha están dejando de ser solo consumidores de contenido digital para convertirse en co-creadores. El ejemplo concreto que cita el propio Mastercard: un creador de TikTok de 26 años publicó un clip de 11 segundos sugiriendo un jingle para Dr Pepper. Semanas después, la marca usó ese mismo jingle en un comercial nacional durante el Campeonato Nacional de Fútbol Americano Universitario de 2026.

Ese caso no es una anécdota decorativa. Refleja una expectativa generacional: estas generaciones no esperan ser invitadas a participar en la cultura; asumen que su contribución es parte del proceso. Para las marcas, eso significa que el modelo de comunicación unidireccional, donde la empresa habla y el consumidor escucha, está funcionando cada vez menos.

La cultura ya no tiene un mainstream compartido

Otro hallazgo del estudio que vale destacar: la mayoría de los jóvenes de Gen Z y Gen Alpha dicen que no existe un "mainstream" cultural compartido como el que existía en décadas anteriores. No hay un programa de televisión, una canción o una película que todo el mundo vea al mismo tiempo. En su lugar hay subculturas hiper-nicho, algunas con millones de seguidores, que funcionan de forma casi paralela.

El estudio de Mastercard identifica otro factor que amplifica esa fragmentación: Gen Z y Gen Alpha están divididos incluso en micro-generaciones internas, porque las edades de sus padres y las condiciones de crianza varían más que en generaciones anteriores, produciendo diferencias culturales significativas dentro de la misma cohorte.

El poder económico que viene

Más allá de la cultura, el estudio establece dos datos económicos que las marcas están leyendo con atención. La Generación Z, con aproximadamente el 26% de la población global, tendrá un potencial de ingreso estimado de 33 billones de dólares para 2030. La Generación Alpha, que representa cerca del 23% de la población global, tendrá una influencia económica proyectada de 5.5 billones de dólares para 2029, según el mismo estudio, superando en términos relativos el poder adquisitivo que tuvieron Gen Z y millennials a la misma edad.

Eso convierte a Gen Alpha en una audiencia prioritaria para quienes diseñan productos, servicios educativos o estrategias de comunicación, incluso cuando sus miembros más jóvenes todavía no tienen dinero propio. Sus padres, en su mayoría millennials, priorizan activamente las preferencias de sus hijos en decisiones de gasto familiar.

El dato incómodo: también son los más perfilados

La otra cara de ser la primera generación nativa de la IA es que también son la primera en crecer con sistemas de personalización y seguimiento más sofisticados que cualquier generación anterior. Los algoritmos que moldean lo que ven, lo que aprenden y lo que les gusta están normalizados desde la infancia, lo que hace más difícil cuestionarlos.

El estudio de Mastercard no aborda este punto directamente, pero sí documenta que estas generaciones están desarrollando una conciencia activa sobre su tiempo de pantalla y su relación con la tecnología. Si esa conciencia se traduce en agencia real o se queda en el discurso es la pregunta que los próximos años van a responder.