OpenAI activa publicidad CPC: la guerra contra Google

publicidad CPC ChatGPT: mujer organiza fotos en panel con flecha de selección de contenido


OpenAI no quiere solo ser el lugar donde la gente busca respuestas. Quiere cobrar por cada clic que esas respuestas generan. Desde el 21 de abril de 2026, ChatGPT ofrece campañas publicitarias de costo por clic (CPC), según reportó The Information con capturas de pantalla del administrador de anuncios de la compañía. El modelo de negocio de la IA acaba de cambiar de forma visible.

Qué cambió exactamente

En febrero de 2026, OpenAI lanzó su primera oleada de publicidad en ChatGPT bajo un modelo CPM (costo por mil impresiones): los anunciantes pagaban por cuántas personas veían el anuncio, independientemente de si hacían clic. El resultado fue mediocre. Según The Information, los precios de ese modelo cayeron de 60 a 25 dólares por cada mil impresiones en apenas diez semanas, una señal de demanda tibia.

El modelo CPC que se activó esta semana es diferente: el anunciante paga solo cuando un usuario hace clic. El administrador de anuncios ahora permite elegir entre optimizar campañas para vistas o para clics, fijar el precio máximo dispuesto a pagar por clic, y proporcionar "pistas de contexto" para que el sistema muestre los anuncios en las consultas más relevantes. Es, en esencia, la misma lógica que construyó el negocio de Google desde 2000.

OpenAI le dijo a sus inversores que proyecta 2,400 millones de dólares en ingresos publicitarios para 2026, y 11,000 millones para 2027.

Por qué esto presiona a Google

Google construyó uno de los negocios más rentables de la historia sobre una premisa simple: la gente llega con una intención, el anunciante paga por capturarla. ChatGPT está replicando esa estructura, con una diferencia importante: los usuarios de ChatGPT llegan con preguntas más elaboradas y contextos más ricos que una búsqueda de dos palabras en Google.

El problema para los anunciantes, documentado en el mismo reporte, es que las primeras versiones de los anuncios en ChatGPT ofrecían muy poca transparencia sobre el rendimiento. Eso hace difícil justificar mover presupuestos desde Meta o Google hacia OpenAI. El CPC resuelve parte de esa opacidad: si pagas por clic, al menos sabes cuántos clics compraste. OpenAI también anunció que planea ofrecer campañas orientadas a acciones concretas —descargar una app, completar una compra— aunque sin fecha definida.

La tensión interna que nadie nombra

Hay una contradicción que el movimiento publicitario de OpenAI no ha resuelto. La propuesta de valor de ChatGPT para usuarios premium —los planes Plus, Pro y Enterprise quedan libres de publicidad— es precisamente la ausencia de interferencia comercial. La publicidad aplica para los planes gratuito y ChatGPT Go: los segmentos con menos poder adquisitivo y, en LATAM, los más numerosos.

El riesgo de largo plazo es estructural: si ChatGPT se convierte en otro canal de publicidad basada en intención, enfrenta exactamente los mismos problemas que Google enfrenta hoy —usuarios que aprenden a ignorar los anuncios, anunciantes que exigen más datos, reguladores que preguntan cómo se segmenta la audiencia. Que OpenAI proyecte llegar a 100,000 millones de dólares en ingresos publicitarios para 2030 dice algo sobre las ambiciones. No dice nada sobre si el modelo resistirá el mismo nivel de escrutinio que destruyó la confianza en la publicidad digital de la última década.

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