La pregunta correcta sobre el futuro de las pantallas no es si van a desaparecer. La pantalla se está multiplicando: en el refrigerador, en el lente, en el parabrisas, en el espectacular de la esquina. Lo que en realidad desaparece es que la pantalla sea tuya.
El cadáver que dejó el futuro sin pantallas
El 18 de febrero de 2025, HP anunció que adquiría los activos de inteligencia artificial de Humane —incluyendo su plataforma CosmOS y más de 300 patentes— por 116 millones de dólares, una fracción de los cerca de 240 millones que la startup había levantado en capital de riesgo. El trato no incluyó el producto que hizo famosa a la empresa: el Ai Pin, el dispositivo que se lanzó en 2023 con la promesa explícita de liberarte de la pantalla, dejó de funcionar el 28 de febrero de 2025, cuando Humane apagó sus servidores y borró los datos de los usuarios restantes.
El Ai Pin se vendía en 699 dólares más una suscripción mensual de 24 dólares, y en su momento de mayor optimismo la compañía llegó a buscar comprador por una valuación cercana a los 1,000 millones de dólares. El diagnóstico fácil fue "producto malo". El diagnóstico estructural es otro: el Ai Pin apostó a eliminar la superficie visual en un mercado que, resulta, estaba comprando exactamente lo contrario.
"Screens Everywhere" no era una metáfora, era el nombre del plan
Mientras Humane apostaba a quitar la pantalla, Samsung bautizaba su estrategia opuesta con un nombre sin rodeos. En CES 2025 la compañía presentó su visión "Screens Everywhere", con una pantalla de 9 pulgadas para sus refrigeradores Bespoke y de 7 pulgadas para hornos, lavadoras y secadoras. Para CES 2026, Samsung ya no solo integraba pantallas en electrodomésticos: ganó su primer premio en la categoría empresarial de CES por Spatial Signage, un display de señalización comercial sin necesidad de lentes 3D, y anunció que sus dispositivos correrían sobre Tizen OS con siete años garantizados de actualizaciones.
El dato que importa no es el tamaño de la pantalla. Es que el electrodoméstico ahora tiene sistema operativo, ciclo de vida de software y actualizaciones remotas, exactamente como un smartphone —una tecnología que, hasta hace poco, seguía siendo un objeto que uno compraba y controlaba por completo.
La diferencia entre un dispositivo y una superficie
Aquí está el mecanismo central. Un dispositivo tiene frontera y sesión: lo tomas, lo enciendes, decides entrar y decides salir. Una superficie no necesita nada de eso: solo requiere que estés presente. Al eliminar la sesión, se elimina también el momento de consentimiento —y con él, la única palanca real que tenía el usuario. Por eso el modelo de negocio de las superficies no converge hacia la suscripción, como pasó con el streaming, sino hacia la publicidad y la medición de presencia.
Esto explica algo que ya se documentó en otro terreno: las apps tuvieron que volverse adictivas porque necesitaban que las abrieras, competían por tu decisión consciente de entrar. La superficie se salta ese paso completo. No necesita seducirte para que la abras porque ya estás parado frente a ella, en la cocina, en la calle, con el casco puesto. El sueño original de la computación ubicua, formulado por el investigador Mark Weiser en Xerox PARC a inicios de los noventa, imaginaba una tecnología que se desvanecería en el fondo de la vida cotidiana. Lo que terminó desvaneciéndose no fue la tecnología: fue el límite entre lo que es tuyo y lo que no.
El refrigerador que cambió de dueño sin moverse de la cocina
En septiembre de 2025, Samsung confirmó ante medios que probaría publicidad en las pantallas de sus refrigeradores Family Hub, después de que en abril, según reportes de prensa, la compañía había declarado no tener planes de meter anuncios en sus pantallas domésticas. El despliegue comenzó el 27 de octubre de 2025 en Estados Unidos, en modelos con pantallas de 21.5 y 32 pulgadas —equipos que cuestan entre 1,800 y 3,500 dólares—, mediante una actualización de software que también añadió widgets de clima, noticias y calendario junto al de anuncios.
Sí existe un interruptor para desactivarlos, en Ajustes > Advertisements. Pero ese interruptor llegó después de que la pantalla ya estaba instalada, pagada y encendida. La decisión de si el refrigerador iba a vender algo no le correspondió a quien lo compró; le correspondió a quien lo fabricó, meses o años después de cerrada la venta.
Lentes, tableros y calles: el mismo mecanismo en tres escalas
El mismo patrón se repite en mercados que aparentan no tener relación entre sí. Según datos de International Data Corporation (IDC), los envíos globales de lentes inteligentes alcanzaron 3.566 millones de unidades en el primer trimestre de 2026, un incremento del 130.1% interanual; solo los modelos sin pantalla —de audio y cámara— sumaron 2.248 millones, con 69.2% del mercado en manos de Meta gracias a su alianza con Ray-Ban. IDC proyecta que el año completo cierre con alrededor de 13.6 millones de unidades y 5,100 millones de dólares en ingresos, mientras el precio promedio del dispositivo baja de 376 a unos 229 dólares hacia 2030: la superficie se vuelve más barata en la medida en que se vuelve más ubicua.
En el automóvil, según Omdia, citado en la publicación Information Display de la SID, las aplicaciones emergentes —head-up displays, retrovisores digitales, pantallas para el pasajero— crecen más rápido que las aplicaciones ya maduras como el clúster o el panel central, mientras los diseños de pantalla continua de pilar a pilar bajan del segmento de lujo al masivo. Y en la calle, la publicidad digital exterior programática (DOOH, por sus siglas en inglés) ya cambia su contenido según el clima, el tráfico peatonal y la hora del día. En los tres casos, la superficie ocupa un lugar donde el usuario ya iba a estar de todos modos, y le pertenece a alguien más.
La computación no está abandonando las pantallas: está abandonando los objetos que comprabas. La interfaz sobrevive intacta; lo único que desaparece es tu propiedad sobre ella.
En México la superficie llegó primero a vender, no a servir
En México la secuencia está invertida. El electrodoméstico con pantalla todavía es importación premium de penetración lenta, pero la infraestructura de superficie publicitaria ya está desplegada y acelerando. Según datos de Statista citados por LatinSpots y Marketing4eCommerce, la inversión en DOOH en el país alcanzará 138.28 millones de dólares en 2025, con una tasa de crecimiento anual compuesta de 8.82%, para superar los 211 millones hacia 2030. El 16 de julio de 2026, la plataforma programática VIOOH anunció una alianza con Grupo IMU para incorporar más de 400 pantallas digitales en seis ciudades mexicanas a la compra automatizada de publicidad.
La región no está recibiendo primero la fase útil de la superficie y después la monetizada. Está recibiendo las dos casi al mismo tiempo, o la segunda antes que la primera. Lo mismo aplica, en otra escala, a los dispositivos que ya no median entre tu intención y la máquina, sino que se insertan directamente en el cuerpo: la superficie más avanzada no es la que ves, es la que ya no necesita ni siquiera un lente entre tu pensamiento y la pantalla.
Si la interfaz deja de ser un objeto que compras y se vuelve una superficie que rentas por el simple hecho de estar presente, la pregunta que queda abierta no es técnica: es quién negocia los términos, y en qué momento exacto se supone que tú los firmaste.

