Bitcoin y la amenaza cuántica: lo que debes saber

Amenaza Cuántica Bitcoin: logo central neón con red de bloques y monedas flotantes sobre fondo tecnológico oscuro.

A principios de febrero de 2026, un rumor encendió el mercado cripto: una computadora cuántica podría romper la criptografía de Bitcoin, habilitando el robo masivo de monedas. En cuestión de días, los ETFs de Bitcoin registraron más de 2.9 mil millones de dólares en salidas netas. El precio de BTC cayó desde los 98 mil dólares a niveles cercanos a los 69 mil dólares. El pánico fue real. ¿La amenaza cuántica también?

La respuesta corta: no, al menos no en 2026 ni en el futuro previsible. La respuesta larga es más interesante, porque explica cómo funciona realmente el riesgo, qué parte de Bitcoin sí es vulnerable y qué está haciendo el ecosistema al respecto.

Qué desató el pánico

El detonador fue la noticia sobre Zuchongzhi 2.1, un procesador cuántico chino de 66 qubits que algunos medios describieron como capaz de procesar diez millones de veces más rápido que una computadora convencional. Eso es técnicamente cierto en ciertos contextos de cómputo cuántico, pero no equivale a romper la criptografía de Bitcoin.

Al mismo tiempo, circuló el rumor de una venta de aproximadamente 9 mil millones de dólares en Bitcoin vinculada supuestamente a miedos cuánticos. Alex Thorn, director de investigación de Galaxy Digital, desmintió públicamente el vínculo: la venta en cuestión ocurrió a mediados de 2025 y tuvo razones completamente distintas. El pánico cuántico fue, en gran medida, un rumor amplificado en un momento de mercado ya frágil.

¿Cuál es el riesgo real?

La firma de gestión de activos digitales CoinShares publicó un análisis preciso sobre el tema. El riesgo cuántico no afecta a toda la oferta de Bitcoin, sino a un tipo específico de dirección: las llamadas P2PK (Pay-to-Public-Key), donde la clave pública está permanentemente visible en la cadena de bloques. Eso hace esas direcciones más vulnerables en un escenario donde una computadora cuántica pudiera revertir esa clave para obtener la clave privada.

Según CoinShares, alrededor de 1.6 millones de BTC —cerca del 8% de la oferta total— están en este tipo de direcciones. Pero el número de monedas lo suficientemente concentradas para causar disrupción real en el mercado si fueran robadas es mucho menor: aproximadamente 10,200 BTC. El resto está distribuido en más de 32 mil fragmentos con un promedio de 50 BTC cada uno, lo que los hace poco atractivos incluso bajo supuestos optimistas de poder cuántico.

Coinbase Research estima que cerca del 30 al 33% de la oferta total podría estar en riesgo potencial por visibilidad de claves públicas en distintos tipos de dirección. Pero "potencialmente expuesto" no significa "en peligro inmediato": romper la firma ECDSA que protege esas claves requeriría una computadora cuántica tolerante a fallas aproximadamente 100 mil veces más potente que las actuales.

¿Cuándo sería una amenaza real?

Blockchain Cuántico: red de nodos cúbicos interconectados con símbolos Bitcoin y efecto de glitch digital sobre fondo negro.

Los desarrolladores de Bitcoin son, en su mayoría, escépticos sobre el corto plazo. En diciembre pasado, CoinDesk reportó que la mayoría considera que las máquinas capaces de romper la criptografía de Bitcoin son improbables en las próximas décadas. Sin embargo, el debate sí ha revelado una tensión real: la falta de preparación visible genera desconfianza en el capital institucional, aunque el riesgo técnico sea lejano.

Gobiernos y grandes empresas tecnológicas ya están implementando sistemas resistentes a la computación cuántica. El protocolo BIP-360 propone formatos de billetera que permitirían a los usuarios migrar gradualmente sus fondos a direcciones más seguras. La actualización es posible —Bitcoin puede añadir firmas post-cuánticas— pero requiere coordinación a nivel de red.

Gestoras institucionales ya están tomando nota. El archivo regulatorio del ETF iShares Bitcoin Trust de BlackRock incluye el "riesgo cuántico" como amenaza potencial de largo plazo. Grayscale lo describe como real pero sin impacto en las valoraciones de 2026. Jefferies fue más lejos: su analista Christopher Wood eliminó Bitcoin de un portafolio modelo de largo plazo y reasignó esa posición a oro, citando la computación cuántica como preocupación estructural.

¿Qué hacer con esta información?

Lo primero es separar el ruido del riesgo real. Las salidas masivas de ETFs de Bitcoin en febrero de 2026 no se explican principalmente por la amenaza cuántica, sino por una combinación de instituciones reduciendo posiciones de alto riesgo en un contexto macro complicado, una caída del 45% desde el máximo histórico de 126 mil dólares en octubre, y liquidaciones forzadas de contratos de futuros con alto apalancamiento.

La Reserva Federal lo dijo claro: el gobernador Christopher Waller atribuyó parte de la debilidad reciente a que las instituciones que entraron al cripto desde las finanzas tradicionales simplemente ajustaron su exposición conforme las condiciones del mercado cambiaron. El entusiasmo post-Trump en criptomonedas se disipó y el reajuste de riesgo fue mecánico.

En cuanto al riesgo cuántico propiamente dicho: existe, es verificable y merece seguimiento. Pero hoy no es una emergencia. Si tienes Bitcoin en billeteras modernas que no exponen tu clave pública —que es la mayoría de las billeteras actuales— tu exposición inmediata es prácticamente nula. El ecosistema tiene tiempo para implementar soluciones, siempre y cuando empiece a hacerlo con seriedad.

El verdadero riesgo no es que una computadora cuántica rompa Bitcoin mañana. Es que la falta de un plan público y coordinado erosione la confianza del capital institucional antes de que la amenaza técnica se materialice.


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