Horizon Worlds dejará de ser accesible vía headset de realidad virtual después del 15 de junio de 2026. Meta acaba de cerrar la apuesta más cara de la historia reciente de la tecnología: cerca de $90,000 millones de dólares perdidos en siete años persiguiendo un metaverso que casi nadie quiso habitar.
Qué está pasando con Horizon Worlds
Engadget confirmó los detalles del cierre esta semana: a partir del 31 de marzo, los mundos y eventos de Horizon Worlds ya no aparecerán en la tienda de Quest. El 15 de junio, el acceso vía headset de realidad virtual termina definitivamente. La plataforma seguirá existiendo como aplicación móvil, compitiendo en un espacio completamente distinto — el de Roblox y plataformas de comunidad digital — y sin ninguna de las promesas inmersivas que justificaron la inversión.
En 2025, la división Reality Labs de Meta registró pérdidas operativas de $19,200 millones de dólares, de acuerdo con datos de Statista. Ese número se suma a los miles de millones perdidos en cada año anterior desde que Zuckerberg rebautizó Facebook como Meta en 2021 y declaró que el metaverso era el futuro de la empresa. El total acumulado ronda los $90,000 millones.
Para dimensionarlo: eso equivale, aproximadamente, a lo que gastó la NASA en el programa Artemis durante varios años, o al valor de mercado de empresas como Twitter cuando fue adquirida. Es el fracaso corporativo más caro de la última década en la industria tecnológica.
Por qué falló lo que nadie quiso admitir
Horizon Worlds nunca superó unos pocos cientos de miles de usuarios activos mensuales. En su momento pico, la plataforma tenía una fracción mínima de los usuarios que Meta necesitaba para justificar la infraestructura. Las capturas de pantalla que circularon en 2022 — mostrando avatares sin piernas en entornos vacíos que parecían videojuegos de los años noventa — se convirtieron en símbolo de una promesa que no podía cumplirse con la tecnología disponible ni con el producto real.
El problema no era solo técnico. Era de propuesta de valor. Meta intentó construir un espacio donde la gente quisiera pasar tiempo de ocio, trabajar y socializar — sin responder primero por qué alguien elegiría ese espacio sobre cualquier otra opción digital existente. El metaverso de Zuckerberg requería hardware costoso, ofrecía experiencias que la mayoría de los usuarios describía como incómodas, y pedía tiempo a personas que ya tenían docenas de alternativas para la atención digital.
El metaverso no murió porque la tecnología falló. Murió porque no había ninguna razón convincente para vivir en él.
Hay un agravante interno que Meta nunca reconoció públicamente: el modelo de superinteligencia propio de la empresa, de nombre en clave "Avocado", lleva meses con retrasos y resultados por debajo de las expectativas internas según reportes previos de medios especializados. Eso añadió presión para demostrar eficiencia en otras áreas — y cerrar Reality Labs en VR es la señal más visible de esa reorientación.
Qué viene después: IA y lentes inteligentes
La decisión de Meta no es un retiro de la ambición tecnológica. Es un cambio de apuesta. Engadget señala que la empresa está redirigiendo su mayor gasto hacia la inteligencia artificial y hacia las gafas inteligentes — el producto donde Meta tiene más éxito relativo con sus Ray-Ban Meta Smart Glasses, que generaron ventas significativas en 2025 y tienen una propuesta de valor más clara: IA accesible en el mundo real, sin requerir que el usuario abandone su vida cotidiana para sumergirse en un espacio digital.
Los despidos de 1,500 personas en Reality Labs anunciados este año, parte del recorte más amplio de 16,000 empleos que Meta planea en 2026, reflejan la dirección. El capital humano y financiero que fue al metaverso se redistribuye hacia modelos de lenguaje, sistemas agénticos e interfaces físicas con IA incorporada.
El metaverso como concepto no desaparece del mapa completamente. Roblox sigue creciendo con cientos de millones de usuarios, principalmente jóvenes que sí encontraron razones para habitar espacios digitales. La diferencia es que Roblox llegó desde los juegos y la creación de contenido, no desde una declaración corporativa sobre el futuro del internet.
La lección incómoda para la industria
Lo que el fracaso del metaverso de Meta deja en evidencia es algo más amplio que un producto que no funcionó: es el riesgo de construir sobre una visión del futuro en lugar de sobre necesidades reales del presente. Meta apostó $90,000 millones a que la gente querría vivir en mundos virtuales antes de que existiera evidencia real de que eso era cierto.
Zuckerberg no perdió su empresa — Meta sigue siendo una de las más valiosas del mundo, con miles de millones de usuarios activos en Instagram, WhatsApp y Facebook. Pero sí perdió casi una década de energía ejecutiva y decenas de miles de millones de dólares persiguiendo algo que nadie pidió. Eso es una lección sobre el costo de confundir una apuesta tecnológica con una certeza cultural.
